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Sentirse bien en el trabajo

Adistra News N°239

Me imagino que estamos todos de acuerdo en que uno debería trabajar en lo que más le gusta, ser feliz y además ganar todo el dinero necesario para satisfacer sus necesidades. ¡Eso sería maravilloso! Pero la porfiada realidad nos sugiere otra cosa. Trabajo en aquello en lo que logro conseguir, intento no pasarlo mal, y me conformo con lo que paga el mercado o algo parecido. Entre la realidad y las expectativas siempre hay una distancia, a veces no menor. ¿Qué hacer entonces?

Le recomiendo considerar algunos aspectos que lo pueden ayudar a acercarse a lo que le gustaría. En primer lugar, sea realista. Tiene que ver con la madurez de aceptar la realidad, sin necesariamente renunciar a sus expectativas. Esconder la cabeza para no ver los problemas sólo nos asegura que las complicaciones se multipliquen a medida que pasa el tiempo. Una actitud madura también implica utilizar la racionalidad para tomar decisiones, sin dejarse llevar sólo por factores emocionales, sino que ponderándolos dentro de un contexto que tenga bases más objetivas.

 

En segundo lugar reconozca que necesitamos a los demás sobre la base de una relación de interdependencia sana y razonable, sin caer en el extremo de la dependencia y jugando a la víctima, ni tampoco intentando vivir en forma independiente de los demás, como si no necesitara a nadie más en el mundo. Hoy veo a muchos jóvenes que pretenden vivir en forma independiente, porque se van a vivir solos o con amigos, sin casarse ni adquirir ningún compromiso. Más allá de un significado religioso, el formar una familia implica comprometerse con alguien en las buenas y en las malas, sin saber si es que va resultar fácil o simplemente si es que va a resultar. Pero justamente el compromiso es una señal de que reconozco que necesito al otro, y para eso tengo que renunciar y sacrificar cosas, lo que a su vez me permite conseguir cosas que no tendría sin la ayuda de los demás.

 

Viva el aquí y el ahora, que consiste en poner el foco de su atención en lo que está pasando en cada momento de su vida, tomando conciencia de lo que está sintiendo, pensando y haciendo en el presente. Esto permite identificar los tres aspectos positivos de cada cosa que ocurre, y luego también pensar en las tres cosas que haría distinto. Con esta mentalidad usted evitará caer en un espiral de negativismo que arruinará tanto su ánimo como de los que lo rodean. Disfrute con lo que hay, no sufra con lo que le falta.

 

Haga un plan realista de mejoramiento. Siempre van a haber cosas que usted quiera cambiar, si no es así, preocúpese porque algo anda mal. Es normal querer cambiar cosas, lo importante es cómo reaccionamos ante eso. Una forma adaptativa es reconocer con claridad lo que se quiere cambiar, pasarlo por el filtro del sentido de realidad, y luego hacer algo concreto para cambiarlo. Las formas desadaptativas son las que generan una ansiedad excesiva, que nos paralizan o nos enfurecen, pero ayudan poco a avanzar hacia una solución.

 

Establezca vínculos significativos con la gente con la que trabaja. No implica estar de acuerdo en todo, sino más bien sinceridad con respeto, reconociendo y aceptando el pensamiento diferente. Una buena forma de ayudar a formar estos vínculos es identificando cosas en común, como la familia, los intereses y motivaciones, las cosas que valoramos. Viviendo en el mismo planeta es relativamente fácil encontrar algo en común, es cosa de buscarlo.

 

Un último aspecto que me gustaría sugerirle es que mantenga sus sueños vivos. Dedíquele tiempo a lo que le gusta, aunque sea tarde en la noche o durante los  fines de semana. Recuerdo una persona que le gustaba tocar guitarra eléctrica, especialmente con música de rock pesado. Practicaba en sus fines de semana, dentro de sus posibilidades limitadas de tiempo. Pertenecía a unos grupos que se contactaban por Internet, y compartían música, datos e información. Después de la primera oportunidad en que se organizó una reunión masiva de todos los amigos virtuales de esta especie de club, la persona descubrió que no quería dejar esta afición por ningún motivo. Ajustó su trabajo y sus actividades e incorporó la música como una parte importante de su vida. Al final, incorporó a su ambiente del trabajo a la música, y pudo integrar en una sola vida lo que partió como algo incompatible.

 

Es posible pasarlo bien en el trabajo. Se requiere del coraje para reconocer lo que más nos gusta y buscar combinaciones que sean realistas, relacionándonos de manera positiva y constructiva con los demás.

 

 

Eduardo Saleh Sabat

Psicólogo Organizacional

 

Abril 2016